Sobre La humana perfecta, de La rara troupe y Libertad, del Colectivo Libertad (Sesión LAAV_ en el #CicloDocma), por Víctor Fernández

La voz del pasado, los ojos del presente

Dibujar el presente a través del pasado y descubrir el pasado a través del presente. Eso nos trasmiten Libertad (2019) y La humana perfecta (2018), dos de las obras realizadas por LAAV_ (Laboratorio de Antropología Audiovisual Experimental), un espacio para la investigación y la creación desarrollado desde el DEAC MUSAC (Departamento de Educación y Acción Cultural del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León), cuyo trabajo en el campo de la experimentación científica y artística, en estos últimos años, ha sido realmente sugestivo y prolífico.

En junio de 2011, Josefa Castro García grabó el testimonio oral que relataba su vida marcada por la Guerra Civil y la posguerra. Una historia de descubrimiento (del horror) que ahondaba en las terribles cicatrices de su privada adolescencia, fuertemente señalada por la represión y el castigo sufrido a manos del bando franquista. A partir de este testimonio, Libertad construye una película-diario sobre los lugares y recuerdos que su narradora comparte con nosotros, intentando encontrar, de algún modo, las huellas imborrables de un pasado en blanco y negro.

Sin recurrir a material de archivo, la cinta toma las formas y técnicas de la época señalada, casi como si, capturadas de la memoria fotográfica de su protagonista, las imágenes hubiesen venido a conectar lo que una vez fue con lo que realmente es hoy. Un proceso de conexión que adquiere aún más significado cuando descubrimos que la película ha sido rodada íntegramente – con la coordinación y supervisión de un equipo de profesionales – por alumnos de los institutos Legio VII, de León, y Ramiro II, de La Robla, municipio donde transcurren mayoritariamente las vivencias de juventud de Josefa Castro.

De este modo, a través de una filmación en 16 mm, la cámara consigue mostrar las sombras escondidas en las casas, bosques, ríos y plazas de aquellos pueblos leoneses, prueba hoy fantasmal y erosionada de los tiempos y hechos dilucidados en la narración sonora de la película. Una película que, además, comparte el proceso de descubrimiento de la vida de su protagonista con otro descubrimiento: el de esos alumnos que, escuchando el pasado, retratan el presente y descubren, paralelamente, ya no solo la historia de su país, sino también las formas fílmicas en las que puede ser capturada.

Así, Libertad consigue convertirse en el relato de un nombre robado, de una historia robada, que, con la voz del pasado y los ojos del presente, viene a recordarnos de donde procedemos para mostrarnos todo lo andado y transformado. Transformación que, por otro lado, y también a través de la voz pasada y la imagen presente, nos propone La humana perfecta, cortometraje elaborado por La rara troupe, grupo de trabajo enmarcado en LAAV_, cuya búsqueda gira en torno a la salud mental y la reflexión sobre los conceptos de cuerpo y diversidad afectivo-sexual.

Partiendo de esta indagación, La humana perfecta reconstruye, plano a plano y con el audio original, el cortometraje de Jorgen Leth El ser humano perfecto (1967). Una película experimental, en torno al concepto de su título, que ya fue cuestionada y replanteada por el propio Jorgen Leth y Lars von Trier en el documental Cinco condiciones (2003). De esta forma, y casi como si surgida de la cinta de 2003 se tratase, La rara troupe reformula la obra original (interpretada por un hombre y una mujer de edad joven) a través de hombres y mujeres de distintas edades, representando así los diversos roles, tanto de género como sexuales, que constituyen la sociedad plural y reflexiva de hoy en día. El resultado final, sin duda atrevido y sinuoso, es el de un más que interesante ejercicio meta-fílmico.

Víctor Fernández López

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